Adopción institucional y enfoque custodial
El 2 de septiembre de 2026, una encuesta realizada por American Banker para Uphold mostró que el 75% de las instituciones financieras consultadas ya tiene programas de activos digitales en marcha, evidenciando una creciente adopción de tecnología cripto en banca. El estudio, realizado entre el 27 de julio y el 14 de agosto de 2026 a 114 participantes, reveló que el 22% de los proyectos están activos o escalando, mientras el 53% permanece en fase piloto.
El interés principal de estos bancos se centra en wallets, custodia y stablecoins para liquidación institucional. Esta selección es coherente: la custodia traslada la gestión de claves privadas al control del banco, mientras que la tokenización de depósitos coloca dinero tradicional sobre una infraestructura programable.
Reinventando el intermediario
La Reserva Federal de Dallas explica que los depósitos tokenizados son esencialmente pasivos bancarios tradicionales registrados en libros digitales. Estos instrumentos permanecen dentro del sistema regulado y conservan las protecciones asociadas a los depósitos bancarios. La tecnología avanza, pero el intermediario se preserva, reconfigurando cómo las entidades gestionan confianza, liquidez y riesgo, tal como señala el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Servicios relacionados con Bitcoin
Aunque la propuesta original de Bitcoin buscaba eliminar intermediarios, la banca estadounidense integra la tecnología para resolver problemas operativos tradicionales. U.S. Bank reanudó servicios de custodia en 2025, y Morgan Stanley lanzó un producto de inversión en bitcoin en 2026 con custodia de BNY y Coinbase Custody. Además, el 72% de los encuestados por Uphold y American Banker mostró mayor preferencia por soluciones de wallets y custodia de fondos.
La paradoja de las stablecoins y el riesgo de desintermediación
Esta adopción de tecnología cripto en banca presenta una paradoja. Mientras el Banco de Italia, mediante su gobernador adjunto sénior Paolo Angelini, señala que la tecnología distribuida (DLT) ha sido más adaptación que disrupción, la Reserva Federal de Nueva York advierte que las stablecoins pueden erosionar la base de depósitos bancarios y afectar la intermediación crediticia.
El FMI sostiene que la tokenización alterará estructuralmente la arquitectura financiera. La banca intenta domesticar la descentralización sin perder el control del sistema, pero al tokenizar depósitos para competir con las stablecoins, introduce dinero programable y transferencias sin fronteras en su propia infraestructura. Esta integración podría, en última instancia, reducir la dependencia de los intermediarios tradicionales, separando la utilidad tecnológica de la propuesta monetaria de Bitcoin.

