La gestora de activos más grande del mundo, BlackRock, ha realizado una inversión estratégica de 50 millones de euros (aproximadamente 57,6 millones de dólares) en IQM Quantum Computers. La compañía finlandesa se dedica a la fabricación de computadores cuánticos superconductores y se encuentra actualmente en la preparación de su salida a bolsa en Estados Unidos.

El anuncio, realizado este lunes, marca un nuevo paso de BlackRock en el sector de la computación cuántica avanzada. IQM, fundada en 2018 como un desprendimiento de la Universidad Aalto y el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia, se distingue por su modelo de entrega física: fabrica e instala los computadores directamente en las instalaciones del cliente en lugar de ofrecer acceso remoto. Su cartera de clientes incluye a cuatro de los diez mayores centros de supercómputo del mundo, registrando en 2025 ingresos superiores a los 35 millones de dólares y pedidos que superaron los 100 millones.

Historial en computación cuántica y activos digitales

Esta no es la primera incursión de BlackRock en este campo tecnológico. En septiembre de 2025, la firma participó junto a Nvidia en una ronda de financiación de 1.000 millones de dólares para PsiQuantum, una compañía que desarrolla computadores cuánticos basados en chips fotónicos con un objetivo proyectado de un millón de cúbits físicos.

Paralelamente a estas inversiones en hardware cuántico, BlackRock ha profundizado su exposición a los activos digitales. Su CEO, Larry Fink, describió en su carta anual de 2026 la tokenización como una actualización fundamental de la infraestructura financiera, comparando su momento actual con la adopción de internet en 1996. La firma gestiona actualmente el mayor fondo tokenizado del mundo en su categoría y ha anunciado planes para tokenizar sus ETF y otros activos reales.

La paradoja de la inversión dual

La estrategia de inversión de BlackRock plantea un escenario complejo. Por un lado, impulsa el ecosistema de criptoactivos y la tokenización; por otro, financia el desarrollo de computación cuántica, una tecnología que teóricamente podría comprometer la seguridad criptográfica de redes como Bitcoin a largo plazo.

La confluencia de estas posiciones genera interrogantes sobre la visión a largo plazo de la gestora. Los analistas sugieren dos posibles interpretaciones:

  1. Diversificación de riesgo: BlackRock está cubriendo apuestas en ambos frentes tecnológicos.
  2. Desarrollo de defensas: La firma podría estar invirtiendo en computación cuántica para comprender y desarrollar los «escudos» necesarios que protejan la infraestructura financiera tokenizada de futuras amenazas cuánticas.

Independientemente de la motivación, el movimiento subraya la creciente relevancia de la computación cuántica en la estrategia de los grandes inversores institucionales globales.