Autorización regulatoria
El 14 de octubre de 2026, Qivalis, una empresa respaldada por 37 bancos de 15 países europeos, obtuvo autorización para operar como entidad de dinero electrónico en Países Bajos. La licencia, concedida por De Nederlandsche Bank (DNB), habilita a la compañía para emitir tokens de dinero electrónico vinculados al euro, un avance clave que prevé el inicio de la emisión en los próximos meses. La empresa queda sujeta a los requisitos del reglamento MiCA y a la publicación del documento informativo de la moneda.
Modelo de distribución y participantes
Fundada en septiembre de 2025, Qivalis reúne a entidades financieras de 15 países. Entre los participantes españoles figuran BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter, Abanca, Cecabank y Kutxabank, convirtiendo a España en el país con mayor representación, con 7 bancos. La empresa distribuirá su moneda mediante un modelo que contempla la participación de bancos, exchanges, proveedores de servicios de pago e infraestructuras financieras.
En la fase inicial, el activo estará orientado a clientes institucionales y llegará al mercado a través de intermediarios, con aplicaciones en:
- Pagos transfronterizos
- Tesorería empresarial
- Liquidaciones de activos tokenizados
Lanzamiento y expansión técnica
El medio CincoDías afirma que el lanzamiento podría producirse en noviembre de 2026, inicialmente en la red Ethereum, con planes de expandirse posteriormente a otras redes. Sin embargo, la fecha aún no está confirmada por la empresa, que sitúa el comienzo de la emisión en los próximos meses.
Reto competitivo frente al dólar digital
El proyecto busca ampliar la presencia del euro en el mercado de las stablecoins. Las monedas digitales vinculadas al euro representan alrededor del 0,2% del mercado en circulación, mientras que las denominadas en dólares concentran más del 98%. Contar con el respaldo de grandes bancos y una licencia regulatoria no garantiza una adopción significativa. La competitividad de estos tokens de dinero electrónico vinculados al euro dependerá de la facilidad de integración en los sistemas de pago y liquidación existentes, así como de los costes y la liquidez frente a las alternativas en dólares. El reto europeo será convertir el respaldo institucional en un uso efectivo del euro dentro de los mercados digitales.


