
China logra factorizar una clave RSA mediante computación cuántica y despierta alertas sobre la seguridad futura de los datos
Un grupo de investigadores de la Universidad de Shanghái logró recientemente un avance significativo en computación cuántica al romper una clave RSA de 22 bits. Este tipo de cifrado es uno de los más utilizados actualmente para resguardar información confidencial, como transacciones bancarias o comunicaciones en línea.
Si bien una clave de 22 bits es pequeña en comparación con los estándares actuales —que emplean claves de 2.048 bits o más—, este logro representa un paso importante hacia la aplicación real de la computación cuántica en el ámbito de la criptografía.
El equipo chino transformó el desafío de la factorización (base del cifrado RSA) en un problema de optimización combinatoria. Recordemos que el sistema RSA utiliza un par de claves —una pública para encriptar y una privada para desencriptar— y su seguridad se fundamenta en lo difícil que resulta descomponer grandes números en factores primos con tecnología clásica.
El experimento fue llevado a cabo utilizando un procesador de recocido cuántico desarrollado por D-Wave Systems, una tecnología que emplea fluctuaciones cuánticas para encontrar soluciones óptimas, sin necesidad de circuitos cuánticos profundos como otros enfoques. En este caso, se usaron más de 5.000 cúbits físicos, aunque el estudio no especifica la proporción de cúbits lógicos, que son los que realmente garantizan estabilidad y corrección de errores en operaciones complejas.
Pese al logro, los expertos aclaran que las claves RSA de uso actual no están en peligro inmediato. Las claves modernas, mucho más largas, aún no pueden ser vulneradas por los sistemas cuánticos disponibles hoy en día. Sin embargo, el experimento demuestra que el temido “Q-Day” —el momento en que la criptografía clásica pueda ser superada por la cuántica— podría estar más cerca.
En cuanto a Bitcoin, este desarrollo no tiene un efecto directo, ya que no utiliza RSA. Su seguridad depende de algoritmos como ECDSA (firma digital de curva elíptica) y SHA-256, considerados actualmente resistentes a la computación cuántica.
Aun así, el debate entre expertos continúa. Mientras algunos, como Adam Back, fundador de Blockstream, consideran que el riesgo cuántico se encuentra “a una o dos décadas” de distancia, otros alertan que los avances actuales podrían acortar esos plazos, y que conviene comenzar a prepararse para un eventual escenario post-cuántico.

