Desciende la adopción de Taproot en BTC ¿computación cuántica?

La posibilidad de que la computación cuántica represente una amenaza para los sistemas digitales es un tema recurrente en el ecosistema tecnológico, y Bitcoin no queda al margen de esa discusión.

En ese contexto, el analista on-chain Willy Woo llamó la atención sobre un retroceso sostenido en el uso de direcciones Taproot en Bitcoin, lo que abrió un debate acerca de si el temor a futuros avances cuánticos podría estar influyendo en ese comportamiento.

Según datos compartidos por el propio Woo, la adopción de Taproot cayó del 42% al 20% desde 2024, un movimiento que no tiene precedentes entre los estándares más recientes de direcciones en la red.
El gráfico difundido por el analista —basado en salidas de transacciones efectivamente gastadas y un promedio móvil de 90 días— muestra una tendencia estructural clara: las direcciones más antiguas pierden participación de manera constante, mientras que los formatos modernos ganan terreno. Sin embargo, Taproot rompe ese patrón.

El área correspondiente a Taproot evidencia que, tras un crecimiento acelerado durante 2023 y comienzos de 2024, su uso comienza a disminuir a partir de 2025, mientras que las direcciones nativas de SegWit registran un aumento relativo.

De acuerdo con Woo, es la primera vez que el estándar más nuevo de direcciones muestra una caída sostenida, aunque el propio gráfico sugiere que el fenómeno ocurre dentro de un ecosistema dinámico, donde confluyen múltiples variables.


Datos de red confirman la caída en Taproot

Las métricas disponibles refuerzan esta observación. De acuerdo con estadísticas del sitio Clark Mooby, las salidas Taproot representaron cerca del 8% del total de UTXO en los últimos 30 días, posicionándose como el formato menos utilizado.

Asimismo, datos de la plataforma de análisis Dune indican que el descenso en el uso de Taproot comenzó en enero de 2025, coincidiendo con la desaceleración de ciertos casos de uso específicos dentro del ecosistema.


Taproot frente al riesgo cuántico en Bitcoin

Tras presentar estos datos, Woo planteó que Taproot sería más vulnerable a la computación cuántica en comparación con formatos anteriores como SegWit y Legacy (P2PKH).

Taproot (P2TR), activado en Bitcoin en 2021, introdujo firmas digitales basadas en Schnorr y unificó distintas condiciones de gasto en una sola clave pública. En la práctica, muchas de estas salidas se comportan como pagos simples, aun cuando internamente pueden ocultar estructuras más complejas.

El punto crítico, desde la óptica cuántica, es que la clave pública queda expuesta en la cadena durante todo el tiempo que los fondos permanecen sin gastar. En un escenario hipotético —y actualmente inexistente— donde una computadora cuántica alcance suficiente capacidad, esa información podría ser utilizada para intentar derivar la clave privada y tomar control de los fondos.

En contraste, en los formatos Legacy y SegWit tradicionales la clave pública no se revela hasta que los fondos se mueven, lo que reduce la ventana temporal de exposición. Se trata de una protección limitada, pero mayor en términos relativos.

Woo aclaró que Taproot no es inseguro hoy, sino que su diseño ofrecería menos margen de reacción ante un avance abrupto de la computación cuántica, en comparación con esquemas más antiguos.


Cuestionamientos a la hipótesis cuántica

No todos en la comunidad coinciden con esta interpretación. El desarrollador bitcoiner conocido como Wicked ironizó sobre la relación entre Taproot y el riesgo cuántico, atribuyendo la caída principalmente al colapso del uso de Ordinals.

En una línea similar, el analista Darkfost señaló que el auge y posterior declive de transacciones asociadas a Runes y otros experimentos basados en Taproot podrían explicar la tendencia observada.

Por su parte, Luke Dashjr, mantenedor del cliente Bitcoin Knots, cuestionó la validez de los datos al indicar que una porción relevante del uso de Taproot estuvo ligada a actividades consideradas spam.


El factor clave: la percepción de riesgo

Para Woo, el debate no gira en torno a si la computación cuántica es una amenaza inmediata, sino a cómo ese riesgo es percibido por los inversores.

Según sostuvo, la percepción de peligro, aun a largo plazo, puede ser suficiente para frenar la adopción de una tecnología, independientemente de que la amenaza sea hoy puramente teórica.

«Decir que el riesgo cuántico está a 20 años no aborda el punto central. Si los inversores perciben riesgo y actúan en consecuencia, eso basta para afectar la adopción», concluyó.

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