Dimitri Orga analiza MiCA y la integración de los activos digitales en el sistema financiero europeo para C4E.

Dimitri Orga: MiCA y la construcción institucional cripto

Entrevista a Dimitri Orga sobre la entrada en plena aplicación de MiCA, la integración de los activos digitales en el sistema financiero, la confianza regulatoria y el reto de que Europa convierta la norma en competitividad real.

La entrada en plena aplicación de MiCA abre una nueva etapa para los activos digitales en Europa.

Ya no se trata solo de regular un mercado emergente, sino de definir cómo se integran los criptoactivos dentro del sistema financiero, bajo qué reglas deben operar los proveedores de servicios y qué garantías tendrá el cliente en este nuevo entorno.

En C4E · Chain4Economy hablamos con Dimitri Orga sobre el impacto de MiCA en la confianza del mercado, la institucionalización de los activos digitales, el papel de la banca, la oportunidad para empresas europeas especializadas y el riesgo de que Europa regule bien, pero ejecute demasiado lento.

Para Dimitri, MiCA no representa tanto un punto de llegada como el inicio de una etapa más exigente.

Una etapa en la que la conversación deja de ser únicamente sobre comprar o vender criptoactivos y empieza a hablar también de custodia, pagos, tokenización, dinero electrónico tokenizado, gestión de carteras, reporting, cumplimiento normativo e infraestructura financiera digital.

MiCA marca, en sus palabras, el paso de la experimentación a la construcción institucional.

Vamos con las preguntas:

C4E: Tras años de debate, MiCA entra plenamente en vigor este 1 de julio. Más allá del cambio regulatorio, ¿qué cree que representa este momento para Europa: el punto de madurez del mercado cripto o el comienzo de una nueva etapa para el conjunto del sistema financiero?

Dimitri Orga: Creo que representa más el comienzo de una nueva etapa que un punto de llegada. Hasta ahora, el mercado de activos digitales ha crecido en gran medida por innovación tecnológica, por adopción de mercado y, en algunos casos, por ciclos especulativos.

MiCA introduce una capa distinta: reglas comunes, supervisión, exigencias de capital mínimo regulatorio, manuales de gobernanza, protección al cliente y responsabilidad frente al regulador. Para Europa, esto no debería interpretarse solo como una regulación del sector, sino como el primer marco integral para integrar los activos digitales dentro del sistema financiero.

A partir de ahora, la conversación deja de ser únicamente sobre comprar o vender criptoactivos y empieza a ser sobre custodia, pagos, tokenización, dinero electrónico tokenizado, gestión de carteras, reporting, cumplimiento normativo e infraestructura financiera digital.

Mi visión es que MiCA marca el paso de una etapa de experimentación a una etapa de construcción institucional. No significa que el mercado ya sea maduro en todos sus aspectos, pero sí que Europa ha decidido que esta tecnología no va a quedar al margen del sistema financiero, sino que debe desarrollarse dentro de un marco regulado.

C4E: Uno de los grandes objetivos de MiCA es aportar confianza al mercado. ¿Cree que esta regulación servirá realmente para acercar a nuevos inversores y empresas a los criptoactivos o, por el contrario, el crecimiento dependerá mucho más de la evolución del propio mercado?

Dimitri Orga: La regulación no genera adopción por sí sola, pero sí elimina una de las principales barreras de entrada: la falta de confianza. Muchos inversores, empresas y entidades financieras no han entrado hasta ahora no porque no vieran valor en la tecnología, sino porque el entorno les parecía demasiado incierto desde el punto de vista legal, operativo y reputacional.

MiCA puede ayudar especialmente a perfiles más conservadores: empresas con tesorería, family offices, inversores profesionales y entidades financieras que necesitan saber quién custodia los activos, bajo qué régimen opera, qué obligaciones tiene y qué derechos tiene el cliente.

Ahora bien, el crecimiento real dependerá de que el sector sea capaz de ofrecer productos útiles, comprensibles y bien gestionados. La regulación abre la puerta, pero no sustituye a la calidad del servicio, la gestión del riesgo ni la necesidad de generar casos de uso reales.

Si el mercado solo sigue vendiendo volatilidad, la confianza será limitada. Si se construyen soluciones sobre activos digitales estables, pagos, liquidez, financiación y tokenización, el impacto puede ser mucho mayor.

C4E: Toda regulación suele generar ganadores y perdedores. O unos más beneficiados que otros. ¿Quién cree que sale más reforzado con MiCA: los inversores, los grandes operadores, la banca tradicional, las empresas europeas o los propios reguladores? ¿Y quién tendrá más dificultades para adaptarse?

Dimitri Orga: Los primeros beneficiados deberían ser los inversores, porque pasan a tener un marco más claro sobre quién puede prestar servicios, qué obligaciones tiene y qué estándares mínimos debe cumplir. También salen reforzadas las entidades que ya estaban construyendo con una mentalidad regulada, con procesos internos sólidos y una estructura operativa preparada para este nuevo entorno.

La banca tradicional también puede salir reforzada, porque cuenta con capital, equipos de cumplimiento normativo, experiencia regulatoria y confianza institucional. Para muchos bancos, MiCA reduce la incertidumbre y les permite empezar a ofrecer servicios sobre activos digitales con mayor seguridad jurídica.

Dicho esto, creo que también hay una oportunidad muy relevante para empresas europeas especializadas. No todo va a quedar en manos de grandes bancos o grandes operadores internacionales. Habrá espacio para compañías que sepan combinar tecnología, cumplimiento normativo y conocimiento real del mercado.

Quienes tendrán más dificultades serán los operadores que crecieron sin estructura, sin controles adecuados, sin gobierno corporativo o dependiendo de modelos poco transparentes. MiCA eleva el listón. Eso puede generar concentración, pero también desplaza a los actores que no estaban preparados para prestar servicios financieros bajo estándares regulatorios exigentes.

C4E: Si dentro de cinco años miramos atrás, ¿qué le gustaría que hubiese cambiado gracias a MiCA y qué riesgo cree que Europa todavía debería evitar para no quedarse rezagada frente a otras regiones como Estados Unidos o Asia?

Dimitri Orga: Me gustaría que dentro de cinco años MiCA se recordara como el marco que permitió a Europa construir una industria financiera digital propia. No solo como una regulación que puso orden, sino como el punto de partida para que bancos, empresas reguladas, fintechs y nuevos operadores europeos desarrollaran soluciones competitivas en pagos, activos digitales estables, tokenización de activos reales, mercados secundarios y gestión patrimonial digital.

También me gustaría que hubiese cambiado la percepción del cliente. Que un inversor o una empresa no vea los criptoactivos como algo necesariamente especulativo, sino como una nueva capa tecnológica para representar dinero, activos financieros, derechos de cobro o instrumentos de inversión de forma más eficiente.

El riesgo que Europa debe evitar es regular bien, pero ejecutar lento. Si la carga administrativa es excesiva, si las autorizaciones tardan demasiado o si la interpretación normativa es demasiado conservadora, el talento y el capital se irán a otras regiones. Estados Unidos y Asia no van a esperar.

Europa tiene una ventaja: ha sido la primera gran jurisdicción en crear un marco integral. Pero esa ventaja solo servirá si se traduce en productos, inversión, innovación y competitividad. Regular es necesario, pero no suficiente. Europa tiene que evitar que MiCA se convierta en una barrera de entrada desproporcionada para empresas con capacidad real de construir, cumplir y competir desde aquí.

C4E: En los últimos años, muchos ciudadanos han asociado las criptomonedas con volatilidad, fraudes o quiebras como los casos FTX, Terra o varios escándalos cripto. ¿Puede MiCA contribuir a cambiar esa percepción o la confianza solo se recuperará con el tiempo y el comportamiento del propio sector?

Dimitri Orga: MiCA puede contribuir, pero la confianza no se recupera solo con una norma. Se recupera con tiempo, transparencia y buen comportamiento por parte del sector.

Los casos como FTX o Terra hicieron mucho daño porque mezclaron mala gestión, falta de controles, opacidad y, en algunos casos, modelos de negocio que no eran sostenibles. Para muchos ciudadanos, todo eso quedó bajo la misma etiqueta de “cripto”, aunque en realidad hay una diferencia enorme entre especulación sin control e infraestructura financiera digital bien regulada.

MiCA ayuda porque obliga a separar mejor ambas cosas. No elimina todos los riesgos, pero introduce requisitos de autorización, información al cliente, organización interna, custodia, prevención de abuso de mercado y supervisión. Eso cambia el terreno de juego.

Aun así, el sector tiene que hacer su parte. Tiene que dejar de prometer rentabilidades imposibles, explicar mejor los riesgos, construir productos más simples y demostrar que los activos digitales pueden aportar utilidad real. La confianza no se gana con discursos, se gana operando bien durante años.

Desde mi punto de vista, el gran cambio será cuando el cliente deje de asociar activos digitales únicamente con volatilidad y empiece a verlos también como infraestructura: dinero digital regulado, liquidación más eficiente, tokenización de activos, acceso a liquidez y nuevas formas de inversión bajo marcos supervisados. MiCA puede ser el punto de partida para ese cambio, pero la credibilidad la tendrá que construir el propio sector.

El verdadero reto: convertir la regulación en industria

La visión de Dimitri Orga deja una idea clara: MiCA no debe entenderse solo como una norma de control. También puede ser una palanca industrial.

Europa ha sido la primera gran jurisdicción en crear un marco integral para los criptoactivos. Eso le da una posición relevante. Pero una norma, por sí sola, no crea mercado.

Hace falta ejecución. Hace falta agilidad. Hace falta que las autorizaciones no se conviertan en un muro. Hace falta que bancos, fintechs, custodios, gestores, emisores, infraestructuras y empresas tecnológicas puedan desarrollar productos reales bajo un marco claro, pero no paralizante.

Porque la oportunidad no está solo en regular mejor.

Está en construir mejor.

MiCA puede ser el inicio de una industria financiera digital europea más sólida, más transparente y más competitiva. Pero solo si Europa entiende que el cumplimiento normativo debe ir acompañado de innovación real.

C4E y el momento MiCA

Desde C4E · Chain4Economy venimos siguiendo este proceso porque afecta directamente a profesionales, empresas, inversores, proveedores de servicios cripto, proyectos de tokenización, comunidades y nuevos modelos de negocio vinculados a los activos digitales.

MiCA marca un cambio de etapa: más supervisión, más exigencia, más protección al cliente, más claridad para operar y más necesidad de profesionalizar el ecosistema.

Pero también abre una pregunta decisiva: si Europa sabrá convertir su ventaja regulatoria en ventaja competitiva.

La conversación con Dimitri Orga apunta en esa dirección.

La confianza no se decreta.

Se construye.

Y el futuro de los activos digitales dependerá no solo de tener reglas claras, sino de que esas reglas permitan desarrollar productos útiles, seguros y capaces de competir globalmente.

Europa ha puesto el marco.

Ahora tiene que demostrar que también sabe construir dentro de él.

Fdo.:
Marcos Rodríguez López
C4E · Chain4Economy
Redactor de Economía

Perfil de Dimitri Orga:[linkedin.com/in/dimitri-orga-casao-420150199]

 

 

 

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