EE. UU. y Rusia analizan minería de Bitcoin con energía nuclear

El presidente ruso Vladímir Putin aseguró que Estados Unidos habría manifestado interés en desarrollar operaciones conjuntas de minería de Bitcoin (BTC) utilizando la central nuclear de Zaporizhzhia, ubicada en territorio ucraniano ocupado y considerada la más grande de Europa.

Durante una reunión con empresarios celebrada el 24 de diciembre, Putin describió un cambio de enfoque en la postura estadounidense respecto a la central. Según el mandatario, Washington ya no estaría concentrado únicamente en la seguridad nuclear, sino que evaluaría aprovechar la capacidad energética de la planta para actividades de minería digital, convirtiéndola en un activo estratégico dentro de la economía cripto global.

De acuerdo con el diario ruso Kommersant, el corresponsal Andrei Kolesnikov citó directamente a Putin afirmando que «la parte estadounidense está interesada en organizar operaciones de minería de criptomonedas en la central». Incluso, el presidente ruso sugirió que el proyecto podría incluir el suministro de electricidad a Ucrania desde las mismas instalaciones.

No obstante, Putin no mencionó participación alguna del gobierno ucraniano, pese a que la central se encuentra en su territorio. Además, hasta el 26 de diciembre de 2025 no hubo confirmación oficial ni comentarios por parte de autoridades estadounidenses, por lo que la información permanece, por ahora, como una versión unilateral del Kremlin.


¿Es viable minar Bitcoin en una central nuclear en riesgo?

La central de Zaporizhzhia es uno de los puntos más sensibles desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022. Aunque dispone de seis reactores de gran capacidad, no ha aportado energía a la red eléctrica desde hace tres años, debido a los riesgos señalados reiteradamente por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La viabilidad de una operación de minería intensiva choca con la realidad técnica actual. El 13 de diciembre, la planta sufrió una nueva pérdida de suministro eléctrico externo, obligando a activar generadores diésel de emergencia para mantener los reactores en estado de parada en frío. En este escenario, sostener una infraestructura de alto consumo energético como la minería de Bitcoin aparece como un desafío técnico y operativo significativo.


Rusia y su estrategia energética para la minería

Mientras el debate continúa, Rusia se ha consolidado como el segundo mayor contribuyente global al hashrate de Bitcoin, solo por detrás de Estados Unidos. Gracias a excedentes de energía hidroeléctrica y gas natural, los mineros rusos aportan actualmente alrededor del 15,5% del poder de cómputo mundial.

El analista Jaran Mellerud explica que este crecimiento se apoyó en infraestructura energética previamente subutilizada, aunque advierte que el margen se está agotando. La minería ya consume cerca del 3% de la electricidad total del país, lo que sugiere que la etapa de expansión sin límites está llegando a su fin.

En ese contexto, Zaporizhzhia surge como una posible fuente adicional de energía barata, aunque su uso para minería de Bitcoin sigue siendo altamente controvertido.


Un plan sin confirmación y en medio del conflicto

Sin respaldo público de Estados Unidos, las declaraciones de Putin permanecen como una hipótesis no verificada, enmarcada en un conflicto geopolítico que no muestra señales de distensión. Mientras tanto, la central nuclear continúa bajo supervisión del OIEA, situada entre el riesgo de un incidente nuclear y las ambiciones de convertirse en un nodo clave de la minería de Bitcoin a escala global.

Por ahora, Zaporizhzhia sigue siendo más un símbolo de tensión internacional que un centro de cómputo cripto, y cualquier avance en esa dirección dependerá de acuerdos políticos que aún están lejos de materializarse.

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