El peligro oculto de las redes Wi-Fi gratuitas
¿Quién no ha llegado a una cafetería, aeropuerto o ciudad extranjera y lo primero que ha hecho es buscar el cartel con la contraseña del Wi-Fi? Es un gesto casi automático. Nos encanta tener conexión gratuita, pero ese cartelito de Wi-Fi gratis puede salirnos muy caro.
Hoy vamos a explicarte, sin tecnicismos informáticos y de forma muy sencilla, por qué conectarte a la red pública de tu cafetería favorita o del hotel de vacaciones es un riesgo para tu privacidad y, sobre todo, para tu dinero.
Imagina que estás en una plaza pública
Para entender el peligro de las redes públicas, vamos a usar una metáfora. Imagina que estás en una plaza llena de gente y quieres contarle un secreto a un amigo que está en la otra punta.
Si gritas ese secreto a viva voz, tu amigo te escuchará… pero también lo escucharán las otras 50 personas que están en la plaza.
Una red Wi-Fi pública abierta funciona exactamente igual. Cuando te conectas a una red sin contraseña o con una contraseña compartida en un cartel que ve todo el mundo, la información que envías desde tu móvil o portátil vuela por el aire. Si alguien con malas intenciones está sentado en esa misma cafetería con un programa especial, puede escuchar y capturar esos datos: como la contraseña que acabas de escribir o el número de tarjeta que pusiste para comprar una entrada online.
El truco del gemelo falso
Otro peligro muy común es conectarse a una red que parece la oficial, pero no lo es. Imagina que vas al Café Central. Buscas redes y ves una que se llama Wi-Fi CafeCentral y otra que se llama CafeCentral GRATIS.
Es muy posible que un ciberdelincuente haya creado la segunda red desde su propio ordenador portátil en la mesa de al lado. Si te conectas a ella creyendo que es la del local, todo lo que hagas en internet pasará literalmente a través del ordenador de esa persona. Revisarás tu cuenta bancaria y él estará viendo en su pantalla exactamente las mismas claves que tú estás tecleando.
Cómo protegerte de forma fácil
No hace falta dejar de usar internet fuera de casa, solo hay que seguir unas reglas básicas muy sencillas. Aplica esto la próxima vez que salgas.
Desactiva el Wi-Fi de tu móvil cuando no lo uses. Nuestro móvil está constantemente buscando redes que conoce. Si dejas el Wi-Fi encendido por la calle, podría conectarse automáticamente a una red abierta peligrosa sin que tú te des cuenta. Acostúmbrate a apagar el icono del Wi-Fi al salir de casa.
Para cosas importantes, usa tus Datos Móviles. Si necesitas entrar a la app de tu banco, comprar algo con tarjeta o leer correos confidenciales en un aeropuerto, desactiva el Wi-Fi y usa tu red 4G o 5G. Tu operador de telefonía cifra tu conexión móvil, haciéndola muchísimo más segura que cualquier red pública.
La regla de oro en el extranjero: usa una VPN. Si estás en otro país, no tienes datos móviles y necesitas usar el Wi-Fi de un hotel o aeropuerto, tu salvavidas se llama VPN (Red Privada Virtual). Volviendo a la metáfora de la plaza pública: una VPN es como construir un tubo de acero blindado entre tú y tu amigo. Aunque grites el secreto por dentro del tubo, nadie en la plaza podrá escucharte. Hay opciones gratuitas confiables o de pago muy baratas que, con tocar un solo botón en tu móvil, ocultan todo lo que haces.
Cuidado con las páginas que no tienen el candado. Si usas una red pública, asegúrate siempre de que las páginas que visitas empiecen por https:// y tengan el dibujo de un candado cerrado junto a la barra de direcciones. La S significa Seguro e indica que la comunicación va ligeramente protegida. Si no ves esa S, sal de esa página de inmediato.
Fdo. Lautaro Enrique
C4E Friend I Security Analist & Networking


Deja tu comentario
Debe iniciar sesión para escribir un comentario.