
Europa estudia usar Ethereum o Solana como base del euro digital
La Unión Europea (UE) avanza en el diseño de su propio euro digital, una moneda digital de banco central (CBDC) destinada a competir con el dominio que ejercen las stablecoins vinculadas al dólar, como USDT y USDC.
De acuerdo con un reporte de Financial Times, el Banco Central Europeo (BCE) analiza diversas opciones tecnológicas para esta iniciativa, incluyendo el uso de redes públicas como Ethereum y Solana.
El BCE confirmó que está evaluando “diferentes modelos tecnológicos, tanto centralizados como descentralizados, dentro del desarrollo del euro digital, entre ellos las tecnologías de registro distribuido”. Sin embargo, aclaró que aún no existe una decisión definitiva.
Si finalmente el euro digital se implementara sobre una cadena pública como Ethereum o Solana, tendría la capacidad de circular globalmente sin fricciones, favoreciendo su adopción. Aun así, algunos funcionarios europeos se muestran cautelosos: el carácter público de estas redes genera inquietudes en torno a la privacidad de los usuarios, un aspecto crítico para una CBDC.
Las críticas tampoco tardaron en aparecer. En X, un usuario cuestionó la factibilidad técnica del proyecto al afirmar: “Una stablecoin de la UE necesitaría procesar más de 100.000 transacciones por segundo para ser viable. Ni Ethereum ni Solana pueden alcanzar ese nivel, ni siquiera en sus sueños”.
El debate refleja la tensión entre transparencia y escalabilidad. Actualmente, Solana procesa en promedio 3.800 transacciones por segundo (TPS), mientras que el ecosistema de Ethereum (su red principal y soluciones de segunda capa) ronda las 300 TPS. Aunque la referencia de 100.000 TPS no provenga de una autoridad reconocida, sí deja en claro que un sistema financiero continental requeriría una infraestructura mucho más robusta que la capacidad actual de estas redes.
El trasfondo estratégico
El impulso europeo hacia el euro digital también responde a factores geopolíticos. En Estados Unidos, la reciente aprobación de la Genius Act —que otorga un marco regulatorio a las stablecoins respaldadas en dólares— ha encendido las alarmas en Bruselas.
Funcionarios europeos temen que esta normativa refuerce aún más el uso de activos digitales anclados al dólar, debilitando la posición internacional del euro. Tal como lo expresó un portavoz citado por el medio: “Está empezando a generar conversaciones que antes de la Genius Act no existían”.
Para el BCE, el desafío trasciende lo tecnológico. Se trata de una cuestión estratégica: garantizar que el euro conserve su rol central en la próxima fase de la economía digital global.

