Una fotografía histórica titulada «Earthset», que muestra al planeta Tierra visto desde la Luna y capturada por la misión Artemis II de la NASA, ha quedado grabada de forma permanente e inmutable en la blockchain de Bitcoin a través del protocolo Ordinals.
La inscripción fue realizada el pasado 7 de abril en el bloque 944.102. La imagen, en formato WEBP y con un peso de 371 kilobytes, fue incrustada por un usuario a un coste de comisión de 13.098 satoshis (aproximadamente 9,43 dólares al cambio actual). Según el explorador Ord.io, la fotografía posee una resolución de 20 millones de píxeles.

El contexto de la misión Artemis II
La fotografía no es una simple toma astronómica. Fue capturada el 6 de abril por la tripulación de la cápsula Orión durante su sobrevuelo lunar. En esta misión, los cuatro astronautas a bordo superaron el récord de distancia máxima recorrida por humanos respecto a la Tierra, alcanzando los 406.777 km y superando la marca establecida por Apolo 13 en 1970.
Desde esa posición privilegiada, la tripulación presenció el instante en que la Tierra desaparecía tras el horizonte lunar, un fenómeno conocido como Earthset, antes de reaparecer como Earthrise. La imagen captura ese preciso momento desde la cara oculta de la Luna, una perspectiva que ningún ser humano había observado de esa manera con anterioridad.
Un tributo a Satoshi
El desarrollador conocido como LeonidasNFT destacó un detalle simbólico sobre la inscripción: fue «quemada a la wallet de Satoshi». Esto significa que una fracción mínima de Bitcoin vinculada a la inscripción fue enviada a una dirección asociada a Satoshi Nakamoto, el creador de la red.
Dado que estas direcciones son inaccesibles, los fondos quedarán ahí para siempre. Este gesto se interpreta como una ofrenda permanente, integrando un hito de la humanidad en el archivo inmutable de la criptomoneda pionera.
El debate sobre las inscripciones Ordinals
Las inscripciones Ordinals son un mecanismo que permite asociar datos arbitrarios (imágenes, textos, archivos) a satoshis individuales, grabándolos en la cadena. A diferencia de una transacción financiera estándar, estas inscripciones priorizan el almacenamiento de información sobre la transferencia de valor.
Este uso ha generado un intenso debate en la comunidad bitcoiner:
- Defensores: Consideran un uso legítimo del protocolo para preservar datos culturales e históricos.
- Críticos: Lo califican como spam y abuso del espacio del bloque, argumentando que puede elevar las comisiones y conllevar riesgos legales para los operadores de nodos.
Esta disputa técnica impulsó el desarrollo de la BIP-110, una propuesta de soft fork que busca limitar o impedir este tipo de contenido en la red.
Antecedentes controvertidos
Este no es el primer caso de inscripción de contenido complejo. En julio de 2025, un usuario gastó aproximadamente 22.000 dólares para incrustar un texto religioso y conspirativo, fragmentado en casi 10.000 transacciones utilizando la función OP_RETURN.
Ese texto, que combinaba referencias bíblicas y teorías apocalípticas, quedó accesible en un repositorio de GitHub tras ser reconstruido por un desarrollador. Tanto el caso del texto religioso como el de la fotografía «Earthset» ilustran una misma realidad técnica: una vez grabados en la blockchain, los datos permanecen allí de forma irrevocable, independientemente de la opinión que la comunidad tenga sobre su validez.


