Recuperación de la potencia computacional
El 18 de septiembre de 2026, el hashrate de la red principal, métrica que mide la potencia computacional dedicada a procesar bloques y garantizar la seguridad, parece haber puesto fin a su tendencia bajista. Tras meses de descensos, la métrica ha iniciado una tendencia alcista del hashrate de Bitcoin, con su promedio móvil de siete días escalando hasta los 960 exahashes por segundo (EH/s). Este repunte configura un patrón de mínimos cada vez más altos, paralelo a un renovado impulso del mercado que ha consolidado el precio del activo por encima de los 80.000 dólares.
Contexto histórico y desafíos recientes
A pesar de este movimiento ascendente, la red aún opera sin poder quebrar sus marcas previas. En octubre de 2025, el hashrate estableció un récord absoluto al alcanzar 1,13 zettahashes por segundo (ZH/s). Desde aquel hito, la capacidad de procesamiento atravesó un período prolongado de descensos, presionada por los menores ingresos de la industria y la migración de infraestructura minera hacia el cómputo de inteligencia artificial (IA).
Análisis de mercado y correlación
El comportamiento actual es evaluado de cerca por especialistas. Un análisis del investigador identificado como CW8900 en la plataforma CryptoQuant sostiene que la caída del poder de cómputo ha concluido y que la tendencia alcista del hashrate de Bitcoin actúa como un factor inherentemente positivo para la cotización.
El reporte destaca la relación bidireccional histórica entre ambas variables: el activo suele registrar tendencias alcistas cuando el hashrate aumenta y, de manera recíproca, la actividad minera se expande cuando la apreciación eleva la rentabilidad. En las condiciones actuales, un incremento en el hashrate implica directamente una subida en los costos de minería, lo que se traduce en un aumento intrínseco en el valor del activo digital.
Perspectivas operativas
Esta recuperación de la infraestructura técnica coincide con la fortaleza financiera reciente del activo, el cual ha logrado absorber el impacto de factores macroeconómicos restrictivos en Estados Unidos. Si el aumento en los costos operativos derivado de un mayor hashrate logra ser compensado por un precio al alza, los mineros contarán con los incentivos económicos necesarios para reactivar equipos y expandir sus granjas nuevamente.0


