Ignacio Ferrer-Bonsoms: “Europa no puede ser el mejor regulador del mundo digital mientras otros construyen el sistema financiero digital”
Entrevista a Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado especializado en activos digitales, sobre MiCA, stablecoins, banca cripto, soberanía monetaria y el reto de que Europa convierta la regulación en industria financiera digital.
La entrada en plena aplicación de MiCA marca un antes y un después para el ecosistema europeo de criptoactivos. Pero la gran pregunta no es solo si Europa ha sido capaz de regular bien. La pregunta es si será capaz de construir una industria financiera digital propia sobre ese nuevo marco.
En C4E · Chain4Economy hablamos con Ignacio Ferrer-Bonsoms, abogado especializado en activos digitales, fundador y presidente de BACS y autor de Ley Digital Bitcoin, sobre el impacto de MiCA en Europa, la integración de blockchain en el sistema financiero, el papel de la banca, la competencia global por las stablecoins y el riesgo de que Europa se quede en la regulación mientras otras regiones construyen la infraestructura financiera del futuro.
Para Ignacio, MiCA no debe interpretarse como un punto de llegada.
Es un punto de partida.
Europa ha construido las reglas. Ahora necesita construir productos, empresas, stablecoins, bancos cripto e infraestructura financiera digital propia.
Vamos con las preguntas:
C4E: Tras años de debate, MiCA entra plenamente en vigor este 1 de julio. Más allá del cambio regulatorio, ¿qué crees que representa este momento para Europa: el punto de madurez del mercado cripto o el comienzo de una nueva etapa para el conjunto del sistema financiero?
Ignacio Ferrer-Bonsoms: Creo que representa claramente el comienzo de una nueva etapa para el conjunto del sistema financiero. Durante años hemos tratado los criptoactivos como un sector separado: por un lado estaba la banca y, por otro, el mundo cripto. Esa separación está desapareciendo.
Hoy hablamos de stablecoins, depósitos tokenizados, activos financieros on-chain, tokenización de inmuebles, pagos programables y mercados que operan 24/7. MiCA es importante porque aporta un marco jurídico común y permite superar una fase de fragmentación regulatoria.
Pero para mí el verdadero cambio no es que Europa haya regulado las criptomonedas. Es que blockchain empieza a integrarse en la infraestructura financiera tradicional.
Por eso creo que el 1 de julio no debe verse como un punto de llegada, sino como un punto de partida. Europa ha construido las reglas. Ahora tiene que construir los productos, las empresas y la infraestructura. Y aquí está mi principal preocupación: Europa no puede limitarse a ser el mejor regulador del mundo digital mientras otros construyen el sistema financiero digital.
C4E: Uno de los grandes objetivos de MiCA es aportar confianza al mercado. ¿Crees que esta regulación servirá realmente para acercar a nuevos inversores y empresas a los criptoactivos o, por el contrario, el crecimiento dependerá mucho más de la evolución del propio mercado?
Ignacio Ferrer-Bonsoms: Creo que MiCA sí puede generar confianza, especialmente para inversores institucionales, bancos y grandes empresas. Una entidad financiera difícilmente puede desarrollar una estrategia seria sobre activos digitales si no sabe quién puede prestar servicios, qué obligaciones existen, cómo se custodian los activos o qué responsabilidad asume cada participante. En ese sentido, la seguridad jurídica es una condición necesaria para la adopción institucional.
Pero no es suficiente. Los usuarios no adoptan una tecnología porque esté bien regulada. La adoptan porque les ofrece algo mejor: pagos más rápidos, menores costes, acceso global, liquidez, nuevos productos financieros, rentabilidad, interoperabilidad y servicios que funcionan 24 horas al día.
Por eso, el crecimiento dependerá también de que Europa permita desarrollar productos competitivos. MiCA puede crear confianza, pero la innovación crea adopción.
Estados Unidos ha entendido que necesita una industria de criptoactivos fuerte y competitiva, integrada en su estrategia financiera y tecnológica. Europa, de momento, no está alcanzando ese mismo nivel de ambición. MiCA aporta seguridad jurídica y constituye un avance importante, pero la regulación por sí sola no crea liderazgo. Europa necesita ahora una segunda fase: impulsar empresas, productos, stablecoins, banca cripto e infraestructura financiera digital propia.
C4E: Toda regulación suele generar ganadores y perdedores. ¿Quién crees que sale más reforzado con MiCA: los inversores, los grandes operadores, la banca tradicional, las empresas europeas o los propios reguladores? ¿Y quién tendrá más dificultades para adaptarse?
Ignacio Ferrer-Bonsoms: En teoría, los principales beneficiarios son los consumidores. MiCA introduce mayores exigencias de transparencia, autorización, gobernanza, custodia y supervisión. También permite identificar qué entidades están autorizadas para operar en la Unión Europea y ofrece un marco más homogéneo de protección. Ese avance es importante, aunque no elimina la volatilidad ni todos los riesgos propios de los criptoactivos.
Ahora bien, proteger al consumidor no es suficiente para garantizar que Europa tenga éxito en la economía digital. MiCA debería ser la base sobre la que construir una industria europea fuerte, no el punto final. Europa necesita exchanges competitivos, bancos plenamente integrados en blockchain, protocolos DeFi regulados, proyectos de tokenización y stablecoins en euros capaces de competir internacionalmente.
MiCA no es suficiente. El caso de Tether ilustra una de las tensiones del nuevo marco. USDT no es emitido por un emisor autorizado conforme a MiCA y, por ello, su disponibilidad y comercialización en la Unión Europea se han visto limitadas en distintas plataformas. La propia Tether ha criticado el modelo europeo y ha optado por apoyar proyectos europeos autorizados, como StablR o Bit2Me, en lugar de adaptar directamente sus principales stablecoins al régimen actual.
Los consumidores necesitan protección, pero también necesitan una industria fuerte. Si Europa protege al usuario, pero no desarrolla exchanges, bancos cripto, protocolos DeFi y stablecoins competitivas, corremos el riesgo de tener un mercado muy regulado pero dependiente de la infraestructura financiera creada en otras jurisdicciones.
C4E: Si dentro de cinco años miramos atrás, ¿qué te gustaría que hubiese cambiado gracias a MiCA y qué riesgo crees que Europa todavía debería evitar para no quedarse rezagada frente a otras regiones como Estados Unidos o Asia?
Ignacio Ferrer-Bonsoms: Me gustaría que dentro de cinco años pudiéramos decir que MiCA permitió crear una industria financiera digital europea fuerte. Me gustaría ver bancos europeos emitiendo stablecoins en euros, desarrollando depósitos tokenizados, participando en mercados DeFi regulados, ofreciendo activos tokenizados y construyendo sistemas de pagos programables.
Europa necesita una banca fuerte en cripto. No una banca enfrentada a blockchain, sino una banca capaz de liderar la transformación blockchain.
El principal riesgo es pensar que la regulación, por sí sola, constituye una estrategia industrial. No es así. Estados Unidos ha dado un paso estratégico con el GENIUS Act, convertido en ley en julio de 2025, al crear un marco federal para las stablecoins de pago; en 2026 el Tesoro ya avanzaba en su implementación regulatoria.
Europa debe entender que la batalla de las stablecoins no es una cuestión marginal del mercado cripto. Es una cuestión de soberanía monetaria, infraestructura financiera y competitividad.
La pregunta es muy sencilla: ¿qué dinero digital utilizarán los europeos dentro de diez años? ¿CBDC de la UE y stablecoins americanas? Europa tendrá un 10 en regulación en favor del consumidor y un suspenso en la infraestructura de pagos del futuro.
C4E: En los últimos años, muchos ciudadanos han asociado las criptomonedas con volatilidad, fraudes o quiebras como los casos FTX, Terra o varios escándalos cripto. ¿Puede MiCA contribuir a cambiar esa percepción o la confianza solo se recuperará con el tiempo y el comportamiento del propio sector?
Ignacio Ferrer-Bonsoms: Sí. MiCA puede contribuir a recuperar la confianza porque introduce mayor transparencia, supervisión y responsabilidad. Pero la regulación, por sí sola, no será suficiente.
Europa necesita una banca fuerte en criptoactivos y un marco que permita innovar. Cuando los ciudadanos puedan acceder a stablecoins, activos tokenizados y servicios blockchain a través de entidades solventes y productos útiles, la percepción cambiará.
No nos engañemos: quien no innova, muere. El reto de Europa es proteger al consumidor sin frenar la innovación. La confianza se construye con regulación, pero también con buenos productos y una industria fuerte.
Regular no es liderar
La visión de Ignacio Ferrer-Bonsoms introduce una advertencia especialmente relevante para Europa: regular bien no equivale necesariamente a liderar.
MiCA aporta seguridad jurídica, transparencia, autorización, supervisión y protección al consumidor. Todo eso es necesario. Pero no basta.
Si Europa quiere competir en la próxima etapa de las finanzas digitales, tendrá que ir más allá del cumplimiento normativo. Tendrá que construir infraestructura, productos, stablecoins en euros, banca cripto, mercados tokenizados y empresas capaces de competir globalmente.
Porque el liderazgo no se obtiene solo redactando reglas.
Se obtiene construyendo sobre ellas.
Stablecoins, soberanía monetaria e infraestructura financiera
Uno de los puntos más importantes de la conversación con Ignacio es el papel de las stablecoins. Para muchos, siguen siendo una parte más del mercado cripto. Para él, en cambio, son una cuestión estratégica.
Las stablecoins conectan dinero digital, pagos, liquidez, infraestructura financiera y soberanía monetaria.
Si Europa no desarrolla alternativas fuertes en euros, puede acabar dependiendo de infraestructuras creadas en otras jurisdicciones. Y ese riesgo no es menor.
La pregunta de fondo no es solo qué activos digitales estarán regulados.
La pregunta es qué dinero digital utilizarán empresas, ciudadanos y mercados dentro de diez años.
C4E y el debate MiCA
Desde C4E · Chain4Economy hemos impulsado esta serie desde el NODO LegalTech & Compliance porque MiCA no afecta solo a abogados, reguladores o exchanges.
Afecta a empresas, inversores, bancos, fintechs, proyectos de tokenización, comunidades, formadores, tecnólogos y profesionales que necesitan entender cómo cambia el nuevo campo de juego.
La conversación con Ignacio Ferrer-Bonsoms cierra esta serie con una idea potente: Europa ya ha demostrado que puede regular.
Ahora debe demostrar que puede construir.
Porque la confianza no se gana solo con normas.
Se gana con productos útiles, entidades solventes, infraestructuras competitivas y una industria capaz de crecer sin renunciar a la protección del consumidor.
Europa ha construido el marco. Ahora necesita construir el sistema financiero digital que quiere liderar.
Fdo.:
Marcos Rodríguez López
C4E · Chain4Economy
Redactor de Economía
Perfil de Ignacio Ferrer-Bonsoms:
https://www.linkedin.com/in/ignacio-ferrer-bonsoms
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