Las grandes firmas de pagos aceleran su entrada al ecosistema cripto

Corporaciones como Visa, Mastercard y Western Union impulsan su integración con bitcoin, stablecoins y otras criptomonedas.

El acercamiento de las instituciones financieras tradicionales al mundo de las criptomonedas ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una estrategia clave de evolución. Gigantes globales como Visa, Mastercard y Western Union están adoptando con rapidez herramientas basadas en redes blockchain y activos digitales, marcando un cambio drástico respecto a la visión escéptica que mantuvieron durante años.

Entre los movimientos más destacados, Mastercard se encuentra en conversaciones para adquirir Zerohash, una empresa que desarrolla infraestructura para la gestión de stablecoins y criptomonedas. Además, participa junto a Citi, Deutsche Bank, Santander y Fidelity en el proyecto Prividiums, liderado por Matter Labs —principal desarrollador de la red de segunda capa ZKsync sobre Ethereum—, que busca integrar a grandes instituciones financieras dentro del ecosistema de Ethereum.

Por su parte, Visa anunció que trabaja en la incorporación de cuatro stablecoins operativas en cuatro redes distintas, lo que permitirá su conversión a más de 25 monedas fíat. Esta expansión apunta a que los usuarios puedan utilizar directamente estos activos digitales en sus transacciones cotidianas, no solo como instrumentos de infraestructura.

Mientras tanto, Western Union avanza en el lanzamiento de su propia stablecoin, el U.S. Dollar Payment Token (USDPT), que será emitido en la red Solana en colaboración con Anchorage Digital Bank, entidad con licencia federal en Estados Unidos. El proyecto busca optimizar las remesas internacionales y reducir los costos operativos de la compañía.


Reducción de costos y competencia: los motores del cambio

El interés de las corporaciones tradicionales por las criptomonedas responde, en gran medida, a la búsqueda de eficiencia operativa y reducción de costos. Las stablecoins, al operar sobre redes descentralizadas, permiten liquidaciones más rápidas y económicas que los sistemas tradicionales de transferencia.

El economista venezolano Daniel Arráez, especialista en bitcoin y criptomonedas, explicó que las empresas financieras buscan evitar perder participación de mercado ante soluciones más baratas:

“Aunque no adopten monedas digitales directamente, los competidores que lo hagan obtendrán menores costos de transacción, intermediación y operación”.

Arráez ejemplificó que, en el mercado de remesas, el uso de stablecoins puede generar ahorros de entre 40% y 60% en comparación con los mecanismos tradicionales —una diferencia que redefine completamente el panorama competitivo entre países como Argentina y Brasil.


EE.UU. impulsa la adopción con un nuevo marco regulatorio

Otro factor determinante es el cambio regulatorio en Estados Unidos, donde la administración actual busca posicionar al país como referente mundial de innovación en criptomonedas. En julio de 2025 se aprobó la Ley GENIUS (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoin), que establece requisitos de respaldo y transparencia para los emisores de stablecoins vinculadas al dólar.

La norma exige que estas monedas estén respaldadas por activos líquidos, como efectivo o bonos del Tesoro, y que se publiquen reportes regulares sobre sus reservas. Además, incorpora medidas contra el lavado de dinero y el fraude, fortaleciendo la confianza institucional en este tipo de activos.

Este marco regulatorio proporciona seguridad jurídica a las corporaciones financieras y refuerza el liderazgo del dólar estadounidense en el ámbito digital, impulsando aún más la adopción de stablecoins a nivel global.


La estabilidad como clave de adopción

A diferencia de bitcoin, las stablecoins ofrecen una estabilidad de valor que resulta atractiva tanto para usuarios institucionales como minoristas. Según Arráez, su uso permite mantener el poder adquisitivo sin exponerse a la volatilidad de los mercados especulativos:

“Para el usuario final, conservar valor sin riesgos de fluctuación representa una ventaja significativa”.

La entrada de las grandes corporaciones financieras al ecosistema de los activos digitales refleja un nuevo equilibrio entre innovación y preservación del mercado. En la práctica, esta tendencia no solo amplía el acceso global a las criptomonedas, sino que redefine la competencia en el sector financiero, donde la reducción de costos y la integración tecnológica se consolidan como los ejes del futuro de los pagos internacionales.

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