
Monjas construyen iglesia con Bitcoin y ahora promueven su uso entre los fieles
En Kansas City, Missouri (EE. UU.), un grupo de monjas católicas logró construir una iglesia gracias a donaciones en bitcoin, y ahora comparten con su comunidad los beneficios de esta criptomoneda.
La iglesia, llamada Priorato de los Benedictinos de María, Reina de los Apóstoles, se levantó hace unos tres años sin necesidad de préstamos ni deudas, gracias al aporte de generosos bitcoiners. Desde su apertura, funciona como centro espiritual y también como un ejemplo del impacto positivo que pueden tener las criptomonedas.
El sacerdote Mateo Bartulica, capellán del priorato y entusiasta de Bitcoin, fue una figura clave en este proceso. Él introdujo a las monjas en el mundo cripto, enseñándoles a usar billeteras de hardware, enviar y recibir BTC, y entender los principios detrás de esta tecnología. Su visión es clara: quiere llevar el llamado “estándar Bitcoin” a más comunidades católicas, convencido de que puede ayudar a construir una sociedad más consciente y enfocada en el futuro.
Bartulica compara la vida monástica con una especie de ciudadela bitcoiner, parecida a Bitcoin Beach en El Salvador, donde la autosuficiencia, la visión a largo plazo y los valores tradicionales conviven con la innovación financiera.
La historia comenzó en 2017, cuando Bitcoin alcanzó su primer gran auge de precio. En ese momento, la congregación recibió donaciones importantes en BTC, que luego vendieron sin pagar impuestos por ganancias de capital. Con ese capital, pudieron construir su iglesia sin depender del sistema financiero tradicional.
La Madre Cecilia, una de las monjas, recuerda con emoción cómo esos aportes marcaron un antes y un después para la comunidad:
“¡Fue una bendición! Sin esas donaciones, todavía estaríamos pagando un préstamo por este hermoso edificio”, afirmó.
Hoy, la iglesia no solo se alza como un monumento a la fe, sino también como símbolo de cómo el mundo cripto puede transformar vidas —incluso en los lugares más inesperados.3

